Muchas cosas pasaron por la cabeza de Samantha al ver a Daniel corriendo tras su hermano. Nunca creyó que él, un hombre tan serio terminara de esa forma.
Samantha llegó justo cuando Daniel estaba sobre su hermano en el arenero de un parque. La joven gritó para que se detuviera y no se metiera en problemas. El pelinegro se hizo a un lado mientras pasaba sus manos sobre su cabello.
—¿Estás bien? ¿No te pasó nada? — Samantha lo revisó y el hombre negó levemente. Escuchó al otro muchacho quejarse