¡Estúpida tú!
Capítulo 67.
Lo veo jugar y pienso; me estaba perdiendo de momentos como este. El niño se me acerca y me mira fijamente.
—Tío.
Se me hace un nudo en la garganta, que bonito se escucha esa palabra, el corazón se me acelera de una manera que nunca antes había sentido.
»¿De verdad viste a mamá?
Álex sigue ceñudo, pero no dice nada.
—Por supuesto.
—¿Y qué te dijo? —indaga con curiosidad.
—Que te ama con todo su corazón y te extraña mucho.
Sus ojos hermosos se cristalizan. Tomo sus peq