Narra Paola.
Respiro profundo para tratar de controlar los latidos de mi corazón, pongo todo en una charola y lo llevo hasta el comedor que hay en el salón, Raúl ordena que sirva solo para nosotros dos, dejo todo en la mesa cuando escucho tras de mí.
—¡Que rico huele!
Me paralizo, no puedo evitar sentir esta fea sensación cada que percibo su cercanía, parece que todos mis sentidos se bloquean. Pasa por mi lado arrastra una silla y se sienta, hace un movimiento con su mano y me señala la silla