—Así que esas son las condiciones que propuso —dijo Mateo con una sonrisa despectiva.
—Sin embargo, tengo más curiosidad sobre cómo logró volar el lugar donde tenía encerrado a Enzo.
Ese sitio estaba abandonado y casi nadie sabía que había gente dentro.
León, en su momento, había huido al extranjero, dejando incluso a Isabella, solo por hacerse con los bienes de la familia Hernández.
No tenía tiempo para organizar algo así.
Siempre tenía la sensación de que Enzo, ese astuto manipulador, no morir