—No… —negué algo avergonzada —, salí a recoger algo.
—¿Qué cosa? ¿Aquella bolsa? —señaló con el dedo hacia una bolsa de comida para llevar sobre la mesa…
Tuve una fuerte sensación incómoda de haber sido atrapado mintiendo, me froté un poco la nariz:
—Les dije a los repartidores que no tocaran el timbre…
—Él no tocó el timbre.
—¿Entonces cómo lo sabes?
—Llamó a la puerta.
Me quedé sin palabras, lamentando en silencio la “astucia” del repartidor. Me acerqué y abrí la bolsa, pero cuando iba a empe