Sobre todo, conocía bien las maniobras de ese hombre. Tratar con una huérfana no era un desafío para él.
No entendía qué era lo que realmente la inquietaba.
Al escuchar eso, Eloy miró a su hija con un poco más de culpa.
—No te preocupes, ¿no estoy aquí contigo? Si se rompe o se pierde, mamá te comprará uno nuevo.
—¡Gracias, mamá!
Vera sonrió con calidez: —Mejor no. Tiene un significado especial para mí, es el primer regalo que me diste. Cambiarlo haría que perdiera su valor. Prefiero conservarlo