La expresión de mi tía se tensó: —¿Quién te dijo eso?
—Tía, ya no escondas más la verdad.
Fruncí los labios: —He venido a preguntarte porque estoy segura. Ahora sé que soy parte de la familia Hernández de la Ciudad de Porcelana.
—¿Familia Hernández? ¿Tu padre biológico se apellida Hernández?
Mi tía se puso nerviosa de inmediato. A pesar de su voz debilitada, la emoción la llevó a hacer varias preguntas: —¿Ellos vinieron a buscarte? ¿Qué pasó? ¿Te han hecho daño?
Esto confirmó que mi tía sabía al