Me volví a recostar en la cama para leer, pero después de un rato me di cuenta de que tenía el libro al revés…
Empecé a sentirme un poco inquieta.
No sabía qué le pasaba a él, si era por aquel disparo... Después de todo, ese tiro debería haber penetrado mi cuerpo.
Un poco molesto, cerré el libro y me disponía a salir al balcón a tomar el aire cuando llamaron a la puerta y oí la voz de Manuel:
—Señora.
Mis pasos se apresuraron sin poder evitarlo al abrir la puerta.
—Manuel, ¿cómo está Marc?
—Ti