—Tienes mi número como contacto de emergencia. Si pasa algo, no hace falta que busques en la agenda, solo tienes que presionar cinco veces el botón de apagado y te llamará automáticamente.
—Sí, lo recuerdo, ya me lo dijiste antes.
Olaia notó el tono celoso de Mateo: —Vámonos, avísame cuando llegues a casa.
Delia asintió.
Una vez en el coche, Mateo la abrazó y, en su oído, con voz melancólica, le susurró: —Tú no me has puesto como tu contacto de emergencia.
…
Delia pensó que este hombre fuera de