Mateo nunca había estado tan callado.
Esta situación era algo que él no esperaba en absoluto.
Si Delia se entera de esto, él también acabaría viéndose envuelto en reproches.
—¿No la viste tomando la píldora anticonceptiva?
José, molesto, respondió con sarcasmo: —Sacó una caja, dijo que ya la había tomado, y yo no puedo seguir presionándola. No es bueno abusar de esos medicamentos.
Mateo soltó una risa fría: —Te lo mereces. ¿Quién te mandó a ser tan blando con ella?
José se frotó la frente, dolor