[Olaia, el abuelo de José está hospitalizado.]
Olaia se levantó de la cama de un salto, se dio prisa en lavarse y vestirse, y salió rápidamente a tomar un taxi rumbo al hospital.
Al llegar, llamó a Delia, que ya estaba en el hospital con Mateo. Tras colgar, Delia bajó a recibirla.
Olaia se acercó rápidamente y, preocupada, preguntó: —¿Qué ha pasado?
Delia la miró y respondió con calma: —Está mayor, se alteró mucho y se desmayó.
Olaia frunció los labios, conteniéndose: —¿Es por loa de José y yo?