Cuando Olaia llegó a la recepción para abrir su habitación, la recepcionista le informó que Mateo había reservado toda esa planta.
Sin más preámbulos, le entregaron las llaves de las otras habitaciones disponibles.
Olaia hizo un gesto involuntario, frunciendo ligeramente el ceño. En su mente, maldijo a Mateo, ese astuto tipo.
Era evidente que lo había hecho a propósito, para ver cómo se desenvolvía la tensión entre ella y José, por eso ni siquiera mencionó el asunto.
Si no fuera porque él y Deli