—Iván, si de verdad siente algo por mi mamá, solo dígamelo y haré lo posible por ayudarle.
—De lo contrario, le pido nuevamente una disculpa por mi atrevimiento de hoy.
La mano de Iván, que sostenía el vaso de agua, tembló levemente.
Aun así, no dejó que mis palabras lo alteraran y respondió con una voz serena y contenida.
—Delia, no voy a forzar a Eloy. Si ella siente algo por mí, la cuidaré y amaré toda la vida. Pero si no, también estoy dispuesto a acompañarla como amigo para siempre.
Sus pal