A lo lejos, se encontraba José... y su primer amor.
No pude evitar fruncir el ceño al verlo: —Yolanda, ¿podrías ir a hablar un rato con Olaia? Yo... me encargaré de esto por aquí.
Yolanda asintió con un gesto de OK y se alejó en dirección a Olaia.
Además bloqueó la vista de Olaia.
Rápidamente, me dirigí a donde estaba Mateo.
Mateo ya había notado la escena y caminaba hacia José.
—Vaya, qué buen amigo —comentó con tono irónico.
—En el día más importante de mi familia, vienes a arruinarlo.
Antes d