El murmullo del público se atenuó cuando Donovan levantó la copa. El reflejo del champagne brilló bajo las luces del Marine Crystal Hall, y su voz profunda se alzó con elegancia.
—Por los sueños que construimos… —dijo, mirando a Rosalind—. Y por quienes los hacen realidad.
Las copas tintinearon al unísono.
Cling~
El sonido se expandió entre risas y aplausos. Rosalind alzó su copa con una sonrisa serena, rozando con la suya la de su esposo.
Por un instante, todo parecía perfecto: los