Entré a la mansión con una pequeña sonrisa en el rostro sintiendo una enorme satisfacción Y es que aún no pude dejar de pensar en lo que había pasado en aquel centro comercial hace unos minutos.
Había pasado casi toda mi vida agachando la cabeza y dejando que todo el mundo me pasara por encima y me humillara porque no podía hacer más no podía defenderme sin que hubiese consecuencias negativas para mí.
— Hola...— brincar el susto al escuchar aquella voz puesto que pensaba estaba sola.
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