Epílogo: Mi mejor regalo
“Narra Sofia Galanis”
—Ezzia y Adonis se están volviendo muy consentidos —murmuró mi marido.
Mientras caminábamos dados de la mano, con el sol de la tarde iluminando todo a mi alrededor, inyectando una luz especial al campo de golf, me sentí agradecida por llevar gafas de sol.
—No creo que se pueda malcriar a los niños de seis meses —dije yo con una sonrisa—. A tus padres les encanta tenerlos por aquí.
—Ojalá no hubiera jugado tan mal —suspiró mi marido—. Mi padre se ri