Capítulo setenta y uno: Mi marido y mi jefe
"Narra Sofía Galanis"
Nos separamos cuando él quiso, cuando al parecer se le hizo imposible respirar. Yo no sabía cómo lo hacía, pero podía haber seguido besándolo por horas.
Apolo siguió mirándome mientras se dejaba caer en el sofá otra vez y yo sentí el calor acumularse en mis mejillas de repente. Bajé la cabeza con una media sonrisa y luché con todas mis fuerzas para no llevarme las manos a la cara y tocar mis mejillas calientes.
—Hay una fiesta a