Capítulo cuarenta: Un marido protector
“Narra Sofia Galanis”
La fiesta se encontraba en pleno apogeo. El ritmo de las olas tenía un efecto tranquilizante y me dejaba en un estado de pereza y calma que casi me adormilaba. ¿Cuántos días habían pasado? ¿Diez, once? Había perdido la noción del tiempo. Lo importante era que Apolo estaba conmigo.
El barco, que era una clase de crucero pequeño, navegaba por Brighton Beach mientras los tripulantes se ataviaban de comida y bebida mientras que te sonreí