Capítulo veintisiete: ¿Crees en mi inocencia?
“Narra Apolo Galanis”
Puedo sentirla temblar, pero no de miedo. Me apodero de su boca, febril. No me importa que estemos en el atrio de la casa. La servidumbre recibe una generosa paga por su discreción. Sin embargo, ese es el último pensamiento que asalta mi mente.
Me doy un festín con ella. Su boca es mía, toda ella es mía.
La alzo en vilo y la insto a rodearme la cintura con las piernas. Sin interrumpir en ningún momento el beso, sujetándola f