Capítulo veintiuno: Mi esposo es un misterio
"Narra Sabrina Spencer"
Como si mi marido me hubiera leído el pensamiento, añadió:
—¡Adelante, tómalo, Brina!
En silencio, acepté la cajita y la abrí. Era un hermoso huevo de porcelana azul de Paros, con un diseño en relieve en el que aparecía un arco y unos símbolos. Yo era una fanática de la historia del arte, así que podía reconocerlos: eran símbolos griegos.
—¡Es precioso! —exclamé colocándola en la palma de mi mano. Sentí una tristeza profunda