Afuera de la habitación.
Rose encogió el cuello y se apoyó en la pared.
Los agudos ojos de la familia Ares escanearon su rostro como si no estuvieran satisfechos si no pudieran extraerle información detallada de ella.
“Jay, ¿quién es exactamente esta pequeña cuidadora? ¿Por qué la tratas tan bien?”. La madre de Jay no pudo contener la curiosidad que brotó del fondo de su corazón y preguntó.
Jay miró a Rose con una sonrisa tranquila, con una mirada de adoración en sus ojos.
“¿Puedo decirlo?”