Jay miraba a Rose perplejo. Ella de repente se había vuelto obediente y agradable. Esta llamada de ‘cariño’ había arreglado todos los sentimientos incómodos en su corazón y lo había vuelto dócil.
“El Tercer Tío sigue siendo un paciente, así que déjalo”. Una suave sonrisa se desbordó de los oscuros ojos vidriosos de Rose, mezclada con un poco de coquetería.
Ella no lo había mirado con tanta inocencia y admiración por muchos años.
Por un instante, Jay sintió que había retrocedido muchos años cu