Tenzel sacudió suavemente su manga y comenzó a soplar un fuerte viento. Entonces, las tapas de los ataúdes se abrieron. Dentro solo había un par de huesos.
Tenzel miró los esqueletos y fue como si hablara consigo mismo. Parecía decirle a Robbie: “¿Estás seguro de que quieres que resuciten? Aunque te resuciten, no pueden ser tus confidentes en esta vida”.
Al intuir las intenciones de Robbie, Tenzel sonrió compasivamente. Sus dedos se movieron suavemente en el aire, y una flor apareció de repent