En la vasta tierra, una pequeña figura corría descalza entre las montañas. La mujer corría directamente hacia la Montaña Oolong.
No se imaginaba que una constante sombra blanca la perseguía por detrás.
Cuando Angeline corría hacia la Montaña Oolong, arrancó una hoja y comenzó a tocar una melodía. En ese momento, la tierra comenzó a temblar, abriendo un enorme abismo.
En los ojos de Angeline había una sensación de alegría.
No se dio cuenta en absoluto del peligro que había detrás de ella.
En