Boye suspiró. ‘’Deja de mirar, chica. Ya no vendrán. No quieren hacerte más triste de lo que ya estás’’.
Bebé Zetty asintió, aceptando su destino.
Cuando entró por la puerta de embarque, escuchó una voz ansiosa que dejaba escapar un rugido ensordecedor. Era como si un león se hubiera despertado de un sueño profundo que había durado miles de años.
‘’¡Bebé Zetty!’’.
Bebé Zetty se dio vuelta y vio al Hermano Finn sosteniendo su abrigo. Estaba vestido con una camiseta sencilla y limpia, buscánd