Jay había trabajado duro en esto.
Pétalos de rosa caían del cielo. Era tan hermoso que era como si estuvieran en otro mundo.
Finalmente, las luces rosadas se formaron en una frase llamativa.
‘¡Angeline, cásate conmigo! Eres mi alma gemela, prometo estar allí para protegerte, ¡Jay!’.
Dos corazones encerraban los nombres de Angeline y Jay. Toda la escena era hermosa y de ensueño.
Jay levantó la mirada y miró a Angeline, que estaba completamente atónita. Él le apretó la cara y le preguntó cari