Zayne abrió la puerta de la villa de un golpe y vio que Angeline lloraba con sus hijas en brazos.
Los tres varones de la familia los miraban sorprendidos.
Zayne caminó hacia Jay mientras palmeaba su pecho con miedo persistente. “Mi*rda, me diste un susto de muerte. Pensé que habías estirado la pata”.
Zayne solo había maldecido a Jay sin ninguna restricción, pero ofendió a toda la familia. Casi al instante, todos lo miraron con la mirada de muerte...
La frente de Zayne chorreaba gotas de sudo