“¿Eres el general del Juicio Final?”, preguntó el joven en voz baja.
Jay asintió sin dudarlo, pensando en su deber como hijo de pagar la deuda de su madre. “¡Sí!”.
“¿Entonces, quién eres?”, le preguntó Jay de vuelta.
El chico se le acercó paso a paso…
Jay sintió un instinto asesino que se acercaba. Él jalo a Angeline en sus brazos y la abrazó con fuerza.
De repente, los sonidos de pasos que se acercaban al Jardín Noble se volvieron más abrumadores.
El joven entrecerró sus encantadores ojos