En ese momento, solo quedaba una escasa esperanza, la cual era que la pandilla local pudiera brindarles información confiable.
Tres días después, la hija del líder de la pandilla local entró enérgicamente en el hotel de Jenson escoltada por un grupo de guardaespaldas.
“¿Quién quería ver a mi padre?”. La chica parecía relativamente joven, pero llevaba gafas de sol y un cigarrillo colgando de sus labios rojos brillantes. Su apariencia era agradable, pero mostraba un temperamento de vándala.
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