Con dos bips, el teléfono se desbloqueó.
Jay se sentó por el pánico. “Dame mi teléfono”.
Angeline levantó el teléfono y saltó de la cama. Atado por las esposas, Jay solo podía mirarla con ansiedad.
Angeline tocó el álbum de fotos y descubrió una imagen en él. En el momento en que vio esa foto, Angeline se quedó estupefacta.
La imagen era una pintura de su rostro desnudo. Tenía cejas suaves y una mirada cariñosa. Su apariencia despreocupada y sencilla la hacía parecer tan inocente como una ni