Aparte de no poder dormir en la misma habitación que ella, Ben era prácticamente impecable.
En comparación, el hombre frente a ella iba a cenar, a beber, a prostituirse y a apostar. Siempre que perdía dinero, él la golpeaba. Ella debió haber estado ciega en aquel entonces para casarse con él.
“¿Por qué volviste?”, preguntó ella con frialdad.
Como pinzas, el hombre le apretó la barbilla con las manos y dijo con crueldad: “¿Me estás evitando porque he estado en la cárcel, Marilyn?”.
Furioso, e