¡Acepto ser su esposa, jefe!
¡Acepto ser su esposa, jefe!
Por: Nelsy Díaz
Una noticia dolorosa.

Theo.

Las veces en los días anteriores que la vi sonriendo y preparando la habitación de la bebé, su ropa junto a todas las cosas en las compras, no me imaginé que sería de las últimas. Me negaba a creerlo, pero no podía hacer nada más que permanecer frente al féretro donde mi hermana se encontraba.

Era como una pesadilla de la cual quería huir, no volver a saber de ella, ni sentir como una inmensa soledad me envolvió.

Toda su vida Samantha fue la que me apoyó en todo, incluso con mis errores. La única que no me había abandonado, pero hace dos días, apenas cuarenta minutos después de salir de mi casa, me llamaron para darme la terrible noticia.

Se había accidentado, estando embarazada. Lo único que pidieron hacer fue salvar a la bebé, pero mi hermana también se me había ido. No tenía a nadie más que a una bebé de dos días de nacida y una casa vacía, sin nadie más que yo.

__ Lamento molestar, señor O'kelly. - me dijo Blanca, mi secretaria con la tristeza mezclada en sus ojos. - Pero se deben llevar el cuerpo para la cremación.

Asentí dando una última mirada al féretro, contuve el impulso que sentí en el pecho porque se suponía que debía ser fuerte. Todos esperaban que lo fuera, aunque en ese momento no tenía nada de ello en mí.

__ Una disculpa si los molesto, pero les pediré salir por un momento. - habló ella en un tono moderado. Todos se movieron inmediatamente hasta que la sala quedó vacía y ahí me derrumbé.

Era la última vez que la vería, la última que la tendría de ese modo y luego...solo sería yo.

Como tanto lo dijeron. Podía decir que tuvieron razón.

Me despedí de la única persona que soportaba mi carácter y actitudes. Saliendo como si nada al cabo de unos minutos cuando entraron por ella.

Blanca me esperó entregando los lentes que me puse para pasar junto a los periodistas que tomaban cada ángulo, caminó fielmente junto a mí como siempre desde que llegó a trabajar a la empresa.

Me acompañó hasta mi casa, donde tuve que ir con la bebé, la cual dormía plácidamente, bajo el cuidado de la mujer que Blanca le pidió salir para quedarme solo con ella.

Tenia el mismo cabello amarillo de su madre, por eso me acerqué y tomé su mano. Era lo único que me quedaba y no tenía idea de como cuidarla. Jamás me esmeré en aprender, ahora hacerlo con la marcha.

__ Llegaron unos documentos, señor. - avisó Blanca desde la puerta. - Dice que son urgentes.

__ Déjalos por ahí. - no tenía ánimos de nada, además que la bebé comenzaba a despertar. - Diles que preparen el...

__ Ya envié a que preparen el biberón para ella, señor. También pedí una cita para la pediatra que la atenderá desde mañana, todo está cubierto. - moví la cabeza en señal de afirmación.

En poco tiempo vi que todo lo dicho se hizo. Esperé paciente para alimentarla sin tomarla en brazos, ya que consideré que no era apto para hacerlo. Se volvió a dormir y me senté junto a la cuna, quedándome junto a ella, como dé seguro lo hubiera hecho Samantha.

Me cansé de estar en la silla, moviéndome hasta el papel que tenía la palabra urgente en letras rojas. Lo abrí leyendo su contenido solo para ver a mi sobrina, con la estupefacción que ese aviso me había causado.

Servicios sociales estaba avisando sobre su caso. Se la llevarian con ellos por considerarme no apto para cuidarla.

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