Una barrera más rota.
Blanca.
Vueltas y vueltas en la oficina, sin dejar de recordar ese beso que aún podía sentir. No era mi primer beso, pero joder, fue uno de los mejores por no admitir que por mucho habia sobrepasado a todos.
Tecleaba en el ordenador, tratando de hacerlo desaparecer de mi cabeza. Nada funcionó, llegó la tarde, fui por mis padres al aeropuerto llegada la noche para despejar mi cabeza, aunque la loción de Theo en el auto que dispuso fuera por ellos no ayudó en nada.
Los llevaría a mi apartamento,