Leila lo mira con los ojos muy abiertos, el corazón golpeándole la caja torácica con crudeza. Está segura de que ya no quiere el matrimonio, de que ya no quiere tener nada que ver con él, de que ya ha tomado una decisión, pero incluso ahora, cuando las palabras se le muerden en la lengua, no se atreve a pronunciarlas.
¿Por qué no puede decirle lo que piensa? ¿Por qué es tan difícil?
Aparta lentamente la cara del contacto con Tatum, jugueteando con los dedos, y se mira los pies.
"Si no e