"Travis, llegas justo a tiempo. Únete a nosotros," dice en un tono acogedor.
"Por supuesto, no puedo rechazar la oferta de una comida gratis," digo, acomodándome en uno de los muchos asientos del comedor.
"Espera aquí, iré por papá."
Asiento y la veo marcharse. Parece más feliz, más ligera, y eso me alegra muchísimo. Tampoco paso por alto lo naturalmente que sale la palabra 'papá' de sus labios, como si la hubiera estado diciendo toda su vida. No sé qué hizo el presidente Hanson para cambiar su