Luz
Ha pasado un mes desde que vi a mi padre. Hoy regreso al instituto, y Adam, como medida de seguridad, colocó a una persona que se encargará de mi protección.
Salgo de la ducha y me pongo una falda con una blusa.
Escucho cómo tocan la puerta y después veo a Adam vestido con su traje de doctor.
—Nos vamos, pequeña —me sonríe, y yo asiento. —Pequeña, no te despegues de Mike, por favor. No quiero que nada te pase —dice Adam, tocando mi mano.
—Tranquilo, Adam, no me despegaré de Mike. Ahora sí,