Manuel solo siguio su camino hasta la habitacion de laura, sin pensar en el hombre que encontro recien, como si estuviera en algun tipo de trance.
En la puerta, habia un guardia, lo saludo y este le permitio entrar, al ingresar la vio.
Acostada en la cama, con los cabellos alrededor, tan palida pero con aquellos labios igual de rojos como los recordaba, eran una tentacion como un dulce para un diabetico.
No podia dejar de admirarla, era increiblemente hermosa, se preguntaba a si mismo, en que m