CAPÍTULO 36

ADA

Hacía muchísimo calor. No veía nada a mi alrededor y sentía como si me estuviesen asfixiando. Solo tardé un instante en comprender por qué me sentía como a cuarenta grados de temperatura. Unos brazos me rodeaban apretándome contra un cuerpo caliente y grande. Estaba completamente aturdida cuando mis ojos se posaron en un Eros profundamente dormido.

¿Cómo había llegado hasta allí? ¿Y qué demonios hacía en la cama con él? Mis ojos reco

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