Una tarde con mis hijos.
Julián.
La vi allí, con las lágrimas rodando por sus mejillas, y mi corazón se partió en pedazos. Saber que había perdido a Laura para siempre era la peor tortura que podía imaginar. Aunque entiendo que es el resultado de mi odio y mis acciones hacia ella. Aún así , pese a su rechazo que me hace sentir un desgraciado, al mismo tiempo, verla tan vulnerable me hace querer protegerla, consolarla, incluso si ya no será mía.
—Lloro por ti, Julián, y por mí. Por todo lo que pudimos haber tenido y q