La pelea.
Enseguida y muy a pesar de lo que diga la abuela Leonor camino hasta la salida. Muy avergonzada con los presentes. La abuela me sigue. Entonces los miro discutiendo como dos callejeros. Enseguida Julián me mira y camina hasta mí, tomando mi brazo con fuerza. Su mirada está cargada de enojo.
—Ah, ¡aquí estás!. Estarás contenta ¿No? Te prohibi salir y no solo lo haces, sino que también te encuentras con tu amante—Me reprocha con tono áspero. Oigo a los curiosos murmurar y miro aturdida a la mul