GULIO
—Siempre eres a si—mis labios se pasean por mis labios absorbiendo el licor que quema, mientras incinero su cuerpo con mi mirada—de adulador.
—¿Qué haces aquí? —Noto que no tiene la peluca.
—Quise despejar mi mente después de la entrevista contigo—bebe de ginebra—todo fue un remolino de sensaciones, nunca pensé volver a saber de esas mujeres—las yemas de sus dedos bordean el baso—sabia que Andromaca es una jueza, pero realmente nunca tuve más noticias de ella cuando le tocaban casos compl