ANDROMACA
Desearlo y tocarlo es morir enseguida, siempre he estado sola, nunca he perseguido el amor de un hombre, o la amistad de las personas, pero con Stavros todo es tan diferente que el sentimiento de lucha se despierta y se expande aún más cuando deja mi nalga en una roca gigante en tanto abre mis piernas para perderse en ellas, me lame completa volviéndome loca, el agua cae desde arriba bañando mi cuerpo y él bebe no solo agua si no toda la esencia que emano con su toque que me fulmina l