ANDROMACA
—Porque ha de cambiar—me acerco más el rodeándolo con mis manos la cintura—si casi me matan por culpa de mi hermana, recibo humillaciones por parte de su esposo—mi vientre se contrae con su cercanía, su perfume— tengo que soportar el odio de todo el mundo, y, aun así, no puedes ver la diferencia.
—¿Te haces la mártir?
—Soy una víctima.
Abro mi boca a la vez que llevo mis manos a su entrepierna, atrapando su dura erección que palpita, nuestros labios están muy cerca con el calor tomar