POV de Martin
El olor a antiséptico ya se había quedado impregnado en mi piel. Los hospitales tenían esa manera de hacerlo, de hacer que todo se sintiera igual. Los pasos silenciosos. El zumbido bajo de las máquinas te recordaba que la vida era frágil. Demasiado frágil. Me quedé de pie frente al consultorio del doctor, con las manos entrelazadas, esperando. Esperando la noticia que podía darme paz o destruir la poca fuerza que me quedaba.
—Martin.
Levanté la mirada de inmediato.
El doctor salió