Acabamos de aterrizar en Londres. Apenas salí del avión, me invadió el frío al que ya no estaba acostumbrada después de vivir en Los Ángeles. Bajo del avión con mi amiga Carol, seguida de Liam y James, quienes siempre están atentos a mí.
Al llegar a casa, saludo a Nana con un efusivo abrazo.
—¡Nana! ¡Te extrañé tanto!
—Yo a ti, mi niña —responde, mirando a Carol—. ¿Y esta bella señorita?
—Mucho gusto, soy Carol, amiga de Rose.
—Oh, bienvenida, Carol —dice Nana, mientras subo a mi habitación c