Al llegar la semana de la reunión con Andrés, la tensión era palpable entre nosotros. Habíamos dedicado horas a prepararnos, ensayando posibles preguntas y respuestas, y tratando de anticipar cualquier situación inesperada. El día de la reunión amaneció nublado, pero eso no nos detuvo.
Nos vestimos con cuidado, buscando proyectar una imagen de confianza y profesionalismo. El lugar elegido por Andrés era un elegante restaurante en el centro de la ciudad, conocido por su exclusividad y ambiente