La llamada llegó pasada la medianoche.
Alexandre estaba aún en su oficina. No dormía desde hacía dos días.
Valeria se había quedado con él, sentada en silencio, como un ancla.
El teléfono vibró.
—Es la auditora jefe —dijo Gabriel desde la puerta—. Quiere hablar contigo… ahora.
Alexandre atendió.
—Dígame.
La voz al otro lado fue directa, sin rodeos.
—Señor Morel, hemos encontrado transferencias cruzadas y contratos inflados durante los últimos tres años.
—Hizo una pausa—. No so