Rápidamente, colgué la llamada mientras que Raphael susurraba:
— Nunca dejaré de amarte Aline nunca — susurro Raphael mientras colgaba el teléfono por lo que se sienta en el sillón con la guitarra que tenía en su mano.
Había desconectado el teléfono Ulises entró a la casa quien furiosamente se acercó a mí.
— ¿Con quien hablabas? — pregunto su Ulises mientras sujetaba mi brazo con fuerza.
— Con nadie que te importé — le dije con furia mientras que él me apretaba la quijada con fuerza.
— Hasta cu