capitulo 58

El pasar de las horas eran eternas para los dos hermanos solo sujetados de las manos deseando volver a ver a sus seres amados, aunque también afrontar la triste realidad de que en cualquier momento ser asesinados sin poder ser ubicados. Bernardo se maldecía mentalmente por haber dejado el rastreador en el auto el día del choque.

Tratando de al menos conciliar el sueño, despertaron al escuchar los gritos de celebración de los tres.

-Finalmente l

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